Una novia intensa frente a mi puerta espera
Que asome su novio y la lleve al altar
Tras esta puerta sólo habito yo
Y no tengo ganas de casarme con nadie
Por ahora.
Impávida, con su traje mustio, no se marcha
Entre sus dedos flores marchitas
Mientras el corazón apuñalado
No sé si hay lágrimas bajo el velo
¿Quién te hizo esto?
Mas ¡No esperes por mí!
No estoy enamorado y nunca besé tu boca.
Entre la espada y la pared, abrumado
Cierro puertas y ventanas
Ninguna desconocida hará que pise una iglesia
Menos para amarrarme de lazarillo
A un cuerpo que se corrompe
La novia muerta, despechada, desea venganza
Y a mí me eligió como fulano.
Alguna vez la vi, cruzó mi camino
La miré a los ojos y también a cierta parte trasera
De su cuerpo vivo.
¡Pero ella iba de la mano con su novio!
Soy un simple mortal, mirón, libre
No quiero encerrarme en una fría tumba
¡Muy joven aún para morir!
¡Busca en otra puerta a tu maldito rufián!
Al fin mueve sus piernas y etérea cual alma
Persigue a una blanca nube con forma de hombre.
Agitándose la novia en el aire, desaparece
Bebida por el sol que ya despunta
Yo suspiro, aliviado, protegido
Al otro lado de mi puerta.
sábado, 21 de noviembre de 2009
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