miércoles, 25 de noviembre de 2009

Mal acompañado.

Vestido con harapos
Tomó mi brazo y llevó a su asilo
Un mosco furibundo deleitado
Sobre restos de porotos
Junto a un tiznado choquero
Una bolsa de té disecada
Momia de niño, despojo.
No es mi padre quien pide auxilio
Olvidado.
Acogido por el vino, las pulgas, el suelo
Enjuto desdentado
Hirsuta barba nocturna,
El desierto alojado en su cara
Huellas de pesadillas profundas
Un vago más
Bajo el sol avanza en tinieblas
La muerte no lo acecha
La muerte lo corteja.

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